¡Que tal el oficial!

¡Que tal el oficial! Mí - швабский el alemán. Mi (además Schiller ha golpeado
El puño por la mesa) será el oficial: uno y medio el año el cadete, dos años el teniente, y mí
Mañana es ahora el oficial. Pero no quiero servir. Con el oficial haré этак: ¡фу! -
Además Schiller ha puesto la palma y фукнул a ella.
El teniente Pirogov ha visto que más de nada lo restaba, tan pronto como
Alejarse; sin embargo tales modales, en absoluto decente a su título, ello
Era desagradable. Él se paraba algunas veces en la escalera, como si deseando
Cobrar ánimo y pensar en el que por por la imagen dejar sentir
A Schiller su impertinencia. Ha juzgado al fin que se puede perdonar a Schiller, por eso
Que su cabeza era llenada la cerveza; además se ha presentado a ello mono
La rubia, y él se ha decidido entregarlo al olvido. Al otro día el teniente Pirogov
Temprano поутру era en el taller de los asuntos de hojalata del maestro. En la habitación delantera
Ha encontrado su rubia mona y la voz bastante severa, que
Iba mucho a su carita, ha preguntado:
- ¿Que deseáis?
- ¡А buenos días mi encantador! ¿No me habéis conocido? плутовочка, que
¡Las mirillas monas! - además el teniente Pirogov quería muy amablemente levantar
Por el dedo su barbilla.
Pero la rubia ha pronunciado la exclamación tímida y con тою por la severidad
Ha preguntado:
- ¿Que deseáis?
- Verle, es más grandes que nada no desea, - ha pronunciado el teniente Pirogov,
Bastante agradablemente sonriendo y acercando más cerca; pero, habiendo notado que tímido
La rubia quería deslizarse en puerta, ha añadido: - necesito, lavando
Encantador, encargar las espuelas. ¿Podéis hacerme las espuelas? Aunque para que
Quererle, es en absoluto necesario las espuelas, а es más rápido el bridón. ¡Que manos encantadoras!
El teniente Pirogov siempre era es muy amable en las explicaciones semejante
Los géneros.
- Voy a llamar a mi marido, - ha gritado la alemana y se ha ido, y чрез
Algunos minutos de los Pasteles han visto a Schiller que salía con заспанными los ojos,
Que se ha despertado apenas del malestar de ayer. Habiendo mirado el oficial, él
Ha recordado, como en el sueño vago, el suceso del día de ayer. Él de nada
Recordaba en tal tipo, en que era, pero sentía que ha hecho una
La tontería, y por eso ha aceptado al oficial con el tipo muy severo.
- Por las espuelas no puedo tomar menos de quince rublos, - ha pronunciado él,
Deseando librarse de Pirogova, porque a ello, como al alemán honesto, mucho
Daba verguenza de mirar el que lo veía en la posición indecente.
Schiller quería beber completamente sin testigos, con dos, tres amigos, y
Cerraba a este tiempo hasta de los trabajadores.
- ¿Es tan caro para que? - Ha dicho es cariñoso los Pasteles.
- El trabajo alemán, - ha pronunciado serenamente Schiller, acariciando
La barbilla. - el ruso se pondrá a hacer por dos rublos.
- Está bien para demostrar que le quiero y deseo con usted
Conocer, pago quince rublos.
Schiller el minuto se quedaba en la reflexión: a ello, como al alemán honesto,
Se ha hecho un poco da verguenza. Deseando mismo de declinar ello de заказывания, él
Ha declarado que antes de dos semanas no puede hacer. Pero los Pasteles sin cualquiera
De la objeción ha expresado el consentimiento perfecto.
El alemán ha reflexionado y empezaba a reflexionar como más vale hacer
El trabajo que cueste realmente quince rublos. En este momento
La rubia ha entrado en el taller y ha comenzado a rebuscar en la mesa puesta
Por las cafeteras. El teniente se ha aprovechado de la meditación de Schiller, se le ha acercado y
Ha estrechado la mano desnudada hasta el hombro. Es a Schiller no gusta mucho.
- ¡Mejn фрау! - ha gritado él.
- ¿De Ud es libre зи дох? - Respondía la rubia.
- ¡Genzi en la cocina! 1----
¡1 - Mi mujer! ¿- que le desea? ¡- Pisen la cocina! (Alterado ello. -
¡Meine Frau! ¿- Was wollen sie doch? ¡- Gehen sie in die Kuche!).
La rubia se ha alejado.
- ¿Así en dos semanas? - Ha dicho los Pasteles.
- Sí, en dos semanas, - respondía en la reflexión Schiller, - a mí ahora
Es mucho trabajo.
- ¡Hasta la vista! A usted pasaré.
- Hasta la vista, - respondía Schiller, cerrando detrás de él la puerta.
El teniente Pirogov se ha decidido no dejar las buscas, a pesar de que
La alemana prestaba la resistencia evidente. Él no podía comprender que lo era posible
Oponerse, ya que su cortesía y el grado brillante daba completo
El derecho a la atención. Es necesario, sin embargo, decir y que la mujer de Schiller, a
De toda la gentileza de, era muy tonta. Además, la tontería compone
El encanto especial en la mujer mona. Por lo menos, sabía a muchos maridos.
Que en el arrebatamiento de la tontería de las mujeres ven en ella todos los indicios
De la inocencia infantil. La belleza hace los milagros perfectos. Todo cordial
Las faltas de la bella, en lugar de hacer la repugnancia, se hacen
Son atractivos en cierto modo; el defecto respira en ellos la gentileza;
Pero desaparece ella - y la mujer tiene que ser más inteligente en veinte veces que el hombre que
Inculcar a él si no el amor, por lo menos, el respeto. Además, la mujer
De Schiller, a toda la tontería, siempre era justa la obligación, y por eso
Пирогову era bastante difícil llegar a tiempo en la empresa valiente; pero con
победою de los obstáculos siempre se une el deleite, y la rubia se hacía
Lo es más interesante día tras día. Él ha comenzado bastante a menudo a informarse sobre
Las espuelas, así que esto ha aburrido a Schiller al fin. Él empleaba todos los esfuerzos,
Para acabar son más rápidas las espuelas comenzadas; al fin las espuelas eran preparadas.
- ¡Ah, que trabajo excelente! - ha gritado el teniente Pirogov, habiendo visto
Las espuelas. ¡- ¡Diós mío!, ¡como esto es bien hecho! Nuestro general no tiene tales espuelas.
El sentimiento del autoaprovisionamiento se ha desatado es agradable Schiller. Los ojos lo han comenzado
Mirar es bastante alegre, y él se ha reconciliado completamente con Pirogovym. "El Ruso
El oficial - la persona inteligente ", - pensaba él mismo sobre.
- Así, así que, podéis hacer y la montura, por ejemplo, al puñal o
¿A otras cosas?
- Sobre, puedo mucho, - ha dicho Schiller con улыбкою.
- Hagan así la montura al puñal. Le traeré; a mí mucho
El puñal bueno turco, pero desearía la montura a él hacer otra.
Esto como бомбою ha bastado a Schiller. Su frente se ha arrugado de repente. "Aquí a ti
¡En! "- ha pensado él sobre, внутренно riñéndose por lo que ha atraído
El trabajo. Negarse él respetaba ya deshonesto, además el oficial ruso
Ha alabado su trabajo. Él, habiendo mecido poco головою, ha expresado el consentimiento;
Pero el beso, que, yendose, los Pasteles ha pegado es insolente en la esponja
De la rubia mona, lo ha sumido en la perplejidad perfecto.
Respeto no excesivo presentar al lector un poco en pocas palabras con
Por Schiller. Schiller era el alemán perfecto en el sentido completo de todo esto de la palabra.
Todavía de la edad de veinte años, de aquel tiempo feliz, en que
El ruso vive en fu-fu, ya Schiller размерил toda la vida y ninguno, ni en
Que caso, no hacía la excepción. Él ha puesto levantarse a las siete, comer
En dos, ser exacto en todo y ser el borracho cada domingo. Él ha puesto a él
Durante diez años componer el capital de cincuenta mil, y ya esto era
Tan justo e irresistiblemente, como el destino, porque más bien funcionario olvidará
Mirar en suizo al jefe, que el alemán se decidirá cambiar
La palabra.

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